CONSTRUÍ UNA CASA PARA LOS DOS SIN DECIRTE NADA.

Micaela Gauna / curador: Caro Cuervo.
2023

Las casas son mucho más que meras estructuras físicas. La subjetividad adquiere sus contornos en el espejo de las cosas, y encuentra su propio lugar en el espacio del hogar. En la exposición Construí una casa para los dos sin decirte nada, Micaela Gauna utiliza diversos procedimientos artísticos para reproducir fielmente la apariencia de los objetos cotidianos que la rodean.

Los objetos escogidos para mirar, estudiar, representar e interrogar, trascienden su mera existencia como posesión y sugieren diferentes lugares de procedencia y múltiples historias e interpretaciones. Pero si hay algo que los vincula es la preocupación de la artista por resaltar su belleza —superficial y profunda—. Ella encuentra la simetría regular y hermosa incluso en superficies que podrían parecer desagradables a simple vista. Tal como lo hizo en producciones anteriores, con la representación hiperrealista de la carne, en esta ocasión reproduce meticulosamente cada detalle de un colchón en una pintura al óleo. Las manchas, tajos e hilachas de la tela, cuyo origen es incierto, —¿abandonado en la basura o desgarrado por las huellas del desamor? — se convierten en elementos cristalizados de belleza que revelan la compleja contradicción que encierra este concepto.

Desde la pintura de un colchón a escala real, a la pintura de la unidad mínima que compone el rapport del mismo, y de allí a la reproducción para lograr un empapelado, la mímesis vuelve insistentemente como una ilusión de perfección proyectada en el mundo. La serie Aquí siempre somos dos, mi amor, tu fantasma y yo, objetos de la intimidad modelados en cerámica en escala real, esmaltados en blanco perla, yerguen sobre bases, se petrifican y despersonalizan. La representación minuciosa es al mismo tiempo un regocijo por reproducir la belleza de los objetos, como un intento de ahuyentar los recuerdos que estos acarrean.

La casa que la artista construye a través de sus obras se revela tan intensamente bella, que habitarla sería un sacrilegio. El cuerpo de imágenes erigido brinda la ilusión de una vida armoniosa. Sin embargo, alude al desafío de dominar la soledad en la casa de una isla desierta, duelo que requiere de solidaridad entre la memoria y la imaginación.

Carolina Cuervo